Checklist de fin de año para tu hogar: revisiones rápidas antes de enero y sin sorpresas (2026)

Checklist de fim de ano

Checklist de fin de año no es exageración: es ahorro y, además, es tranquilidad. Cuando diciembre se acelera, la casa también entra en “modo vacaciones”: más gente circulando, más uso de aire acondicionado, más duchas, más cocina, más visitas, más niños, y el clásico “entra y sale” con valijas. Por eso, revisar la vivienda antes de enero evita sorpresas típicas: una pérdida de agua que aparece justo antes del viaje, un corto en un enchufe que quema cargadores, un desagüe que vuelve con olor, o esa humedad que recién “se deja ver” cuando el placard ya se marcó.

Además, en esta época los servicios se vuelven más disputados. Por lo tanto, hacer un repaso ahora es una forma simple de ganar control. A continuación tenés una guía completa, directa y práctica, pensada para seguridad, confort y prevención. Y sí: se puede revisar muchísimo en pocas horas, siempre que lo hagas con criterio y en el orden correcto.

Electricidad: seguridad primero, siempre

Antes que nada, prestá atención a señales que no se negocian: olor a quemado, tomas oscurecidas, disyuntor que salta “sin motivo”, chispazos, o lámparas que parpadean con frecuencia. Si aparece cualquiera de estos puntos, conviene priorizar una revisión técnica. Aun así, hay chequeos simples que ya reducen riesgo y, al mismo tiempo, evitan gastos por equipos quemados.

Empezá por las tomas más usadas (cocina, living, dormitorio, home office). Luego, verificá el tablero eléctrico: que esté limpio, seco, sin calentamiento anormal y sin cables sueltos. Además, probá el disyuntor diferencial si tu instalación lo tiene, porque ese dispositivo salva vidas cuando todo se complica.

Después, mirá los prolongadores y filtros de línea: si están viejos, flojos, calientes al tacto o con olor raro, cambiarlos es una decisión barata frente al daño posible. Asimismo, revisá enchufes donde conectás electrodomésticos potentes, ya que allí suelen aparecer falsos contactos. Por último, chequeá la iluminación externa y accesos: una lámpara quemada no solo incomoda; también aumenta vulnerabilidad. Así, con pequeños ajustes, tu casa queda mucho más segura para cerrar el año.

Plomería e hidráulica: las pérdidas escondidas cuestan caro

Una pérdida de agua suele empezar mínima, sin ruido ni drama. Sin embargo, en pocos días puede transformarse en moho, pintura inflada o piso manchado. Entonces, hacé una prueba rápida: cerrá canillas y llaves, evitá usar agua por unos minutos y observá el medidor. Si el medidor sigue avanzando, hay consumo sin uso y conviene investigar.

Después, revisá puntos críticos: debajo del fregadero, conexiones del lavadero, detrás del lavarropas, el inodoro (sobre todo la válvula), y el box del baño. Además, mirá si hay goteo constante en canillas. Aunque parezca poco, el “gota a gota” es desperdicio y, a la vez, indica desgaste.

Si el desagüe va lento, no lo patees para “enero”. En cambio, resolvelo ahora, porque un tapón en fin de año aparece justo cuando menos querés llamar a alguien. Asimismo, prestá atención a olores en rejillas: si vuelve olor, suele ser sifón, limpieza insuficiente o falta de sello de agua. Por lo tanto, corregirlo temprano evita un problema desagradable en plena temporada.

Aire acondicionado y ventilación: confort sin sustos en la factura

En climas con calor y humedad, como suele pasar en zonas costeras, el aire acondicionado trabaja fuerte. Por eso, lo más simple es lo que más se olvida: limpiar el filtro. Con el filtro sucio, el equipo fuerza, consume más energía y, además, enfría menos. En consecuencia, la factura sube y el confort baja.

Además del filtro, notá si hay goteo, ruido nuevo o mal olor al encender. Si aparece, no lo ignores: muchas veces es drenaje obstruido o suciedad acumulada. Mientras tanto, revisá la ventilación natural del ambiente, sobre todo en áreas con poca circulación de aire. Así, reducís moho, mejorás el aire interior y, de paso, cuidás muebles y ropa.

Asimismo, en dormitorios y sala, probá cerrar puertas y encender el equipo: si tarda demasiado en estabilizar la temperatura, puede ser falta de mantenimiento o pérdida de eficiencia. Por lo tanto, un servicio preventivo antes de enero suele ser más barato que reparar en plena ola de calor.

Techo, losa, balcones y áreas externas: lo que no se ve también decide

Aunque vivas en departamento, balcones, terrazas, juntas y encuentros de materiales merecen atención. Aun si no llueve todos los días, la combinación de viento + agua puede generar filtraciones. Por eso, observá fisuras, rejuntes abiertos y señales de humedad en esquinas, zócalos y techos.

Si es casa, revisá canaletas, bajadas pluviales y puntos de drenaje. Además, quitá hojas acumuladas y confirmá que el agua baja sin rebalsar ni “volver”. En seguida, mirá muros, portones y rejas: un ajuste simple en bisagras y cerraduras evita dolores de cabeza con seguridad. Así, cuando enero llegue con ritmo alto, tu casa ya está preparada.

Puertas, ventanas y cerraduras: seguridad y sellado

Con viento, humedad y, en zonas cercanas al mar, maresía, las herrajes sufren. Entonces, probá el cierre de puertas y ventanas, especialmente las que rozan, traban o no sellan bien. Si una ventana no cierra como corresponde, entra polvo, ruido y, además, baja la seguridad.

Cambiar una goma de sellado, ajustar una bisagra o lubricar un riel parece mínimo. Sin embargo, esos detalles evitan trabas en días de apuro y mejoran el confort térmico. Asimismo, revisá cerraduras y llaves: si la llave “engancha”, resolvelo ahora, porque enero no perdona improvisación. Por lo tanto, este chequeo es de los más simples y, al mismo tiempo, de los más rentables.

Baños: desagües, juntas y silicona

En el baño, los problemas se notan rápido. Por eso, hacé un control visual: rejunte desgranándose, silicona suelta, moho en esquinas, o agua escapando del box. Si la silicona falla, reemplazarla a tiempo evita filtraciones al piso y, lo más importante, problemas con el vecino de abajo. En consecuencia, un arreglo pequeño puede evitar un conflicto grande.

Además, tirá agua en el box y observá si drena bien. Si demora, limpiá la rejilla y revisá sifones. Mientras tanto, chequeá la presión de la ducha y el registro: si hay pérdida oculta, suele aparecer como humedad cerca del caño o como mancha persistente. Así, mantenés el baño sano, seco y más fácil de limpiar.

Cocina: el corazón de la casa en diciembre

En fin de año, la cocina se usa más, incluso en casas donde normalmente se cocina poco. Por eso, revisá puntos que suelen fallar: sellado de la pileta, sifón, canilla y conexiones. Además, probá tomas donde conectás microondas, pava eléctrica y horno: evitá sobrecargas con adaptadores de mala calidad.

Si hay gas por red o garrafa, prestá atención extra: mirá manguera, abrazaderas y fecha de vencimiento del regulador si aplica. Si notás olor fuerte, cerrá el suministro y buscá asistencia. En este caso, la prioridad es total, porque el riesgo no se negocia. Por lo tanto, cerrar el año con cocina revisada te da tranquilidad real para recibir visitas y cocinar sin estrés.

Lavadero: lavarropas y pérdidas silenciosas

El lavadero es campeón de “pérdida escondida”. Entonces, verificá manguera de entrada y salida del lavarropas: si está reseca, agrietada o rígida, cambiála. Además, observá el desagüe: si el agua vuelve o tarda, puede haber obstrucción parcial. En consecuencia, el agua termina mojando rincones que nadie mira, y ahí el moho gana terreno.

Asimismo, organizá productos de limpieza en un lugar seguro, especialmente si hay niños. Así, reducís riesgos y, al mismo tiempo, dejás la rutina de enero más práctica.

Pintura, paredes y señales de humedad: la casa “avisa” antes del problema

Muchas veces la vivienda muestra señales antes de fallar. Por eso, mirá con calma manchas amarillas, burbujas en pintura, puntos oscuros en esquinas y zócalos hinchados. Si aparece, conviene investigar origen: puede ser filtración, condensación o pérdida cercana.

Además, pequeños retoques de masilla y pintura antes de fiestas y visitas mejoran la sensación de cuidado. Mientras tanto, un gesto simple ayuda mucho: dejá armarios con un pequeño espacio de respiro contra la pared, sobre todo en ambientes húmedos. Así, mejora la circulación de aire y baja el riesgo de moho detrás del mueble.

Seguridad: hábitos simples que evitan dolores de cabeza

La seguridad es un conjunto de detalles. Por eso, revisá trancas, confirmá buena iluminación en entradas y verificá si cámaras o alarmas (si existen) funcionan correctamente. Además, evitá esconder llaves en lugares obvios, porque ese error es más común de lo que parece.

Si vas a viajar, armá un plan: alguien de confianza puede retirar correspondencia, observar movimiento y encender luces en horarios alternados. En consecuencia, la casa no queda con “cara de vacía”. Así, reducís riesgo sin gastar de más.

Un cierre inteligente: organización que trae paz

Antes de que cambie el calendario, una organización rápida ayuda muchísimo. Separá documentos del inmueble, comprobantes de mantenimiento y contactos útiles. Luego, hacé una pasada general: lámparas, controles, cierres, rejillas, llaves de paso y limpieza de filtros. Parece simple, pero funciona, porque te devuelve sensación de orden.

Además, cuando la casa está revisada, enero empieza más liviano. Y, como resultado, cualquier ajuste que hagas ahora tiende a ser más barato, ya que lo resolvés antes de que el problema crezca.

Un cierre con intención: entrar a enero con el hogar “en regla”

Al final, el objetivo de este checklist de fin de año es darte previsibilidad. En lugar de correr detrás del daño, te adelantás. Así, enero llega con menos preocupaciones y más comodidad: rutina funcionando, casa segura y cabeza tranquila.

Si querés, la TWS Empreendimientos puede orientarte con recomendaciones prácticas para el cuidado del inmueble, especialmente en contextos de calor, humedad y, cuando aplica, exposición a viento y salinidad. Porque vivir bien también es mantener bien, y, por lo tanto, cuidar hoy es ahorrar mañana.

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